Crónica de la fecha 19 según el asesor Pirincho

FECHA 19

Ya cuando este fatigado cronista remontaba afanosamente el interminable pasadizo de la calle Maure, caían las primeras gotas de una de esas garúas que molestan más de lo que mojan. La sensación se confirmó en el court central: mientras la llovizna traicionera amenazaba con postergar otra fecha, concluían los primeros turnos con una gran victoria de Bondiola FC sobre Rayovac, y un encuentro atractivo y parejo entre Todo Pelota y Etiqueta Negra que los de negro sólo pudieron desnivelar al final –en el que se destacaron las ajustadas definiciones goleadoras de Germano y de Niell, el desconocido oficio de Scognamiglio y Lucho Botta para custodiar los tres palos y una portentosa vaselina de antología de “Cacho” Grassi al mejor estilo Michael Laudrup.

En la cancha 2, este cronista debía cubrir el cotejo entre Yupanqui y Abrazo de Gol. Mientras el capitán de Yupanqui reunía a su plantel, el DT de Abrazo advertía a sus players que ni se les ocurriera entrar gambeteado al área de Goñe con pelota al pie: “Te la jugás como buscar una moneda de 25 centavos que se te cayó en Luis María Campos cuando viene el 118”. Precavido entonces por la sabiduría del entrenador, Abrazo salió con Villar en la valla, Fones y Correa al fondo, el doc Pessolani al medio y el Poggi incomprendido de punta. Yupanqui alineó por su lado al golero-capitán Goñe en la meta, una primera línea defensiva con los aplicados Alchouron-Diez, Bottaro dando una mano defensiva y tratando de armar la contra para abastecer al optimista del gol JM Busso.

De inmediato quedó patente lo que iba a ser el trámite del encuentro: Abrazo tratando de romper el catenaccio de Yupanqui. El asedio de los de Césaro comenzó con dos palos seguidos que salvaron la valla de un Goñe que debió comenzar a revolcarse. Pero en el momento en que la caída del cero parecía inminente se dio: pero para el otro lado. Salió un rebote a la mitad de la cancha, JM Busso puso el cuerpo, giró y pasó entre dos defensores y definió con el arte preciso del Botija “Manteca” Martínez. Las hinchadas se refregaban los ojos. Con las apresuradas entradas de Ruso y de su capitán, Abrazo redobló el esfuerzo ofensivo y Pessolani sacó un sablazo que tras un desvío en alguna pierna se convirtió en el empate. No obstante, el partido no se abrió: mientras comenzaba a lloviznar de nuevo, volvió a imponerse el cerrojo defensivo y la primera etapa se cerró con un austero 1-1.

El complemento fue una continuación exacerbada de lo visto. Abrazo con su golero repartiendo la pelota fuera del área, los defensores en mitad de cancha y de a ratos en tres cuartos, los jugadores ofensivos achicharrados en el mar de piernas, y enfrente un Yupanqui que no quería salir de su propia área ni para hacer los laterales. Luego de buscar el gol varias veces, Pessolani logró marcar el segundo y los de Césaro siguieron buscando por todos los medios: proyectándose, triangulando, rotando, tirando centros y probando de afuera; pero la marca disciplinada, el notable esfuerzo de los zagueros y Goñe mantenían lo que parecía un score inalterable. Tan arriba se había ido Abrazo, de hecho, que Yupanqui terminó encontrando algún resquicio para salir de contragolpe. La primera contra fue desactivada in extremis por el golero rayado y, en la segunda, Bottaro calcó el primer gol de Abrazo: sacó un disparo bajo que se desvió en una pierna, pegó en el palo y entró. 2-2 y la hinchada de Abrazo se agarraba la cabeza: si con la desventaja mínima Yupanqui se defendía, con el empate Goñe decretó que nadie saliera del área ni por recomendación médica. Alguien dijo en la tribuna “que entre Poggi”, pero el elegante mediocampista ya estaba de jean y campera. El cotejo siguió. La llovizna aceleraba el juego y Abrazo comenzó a bailar al filo del precipicio: obligado a jugar de espalda, reclamando una jugada que pareció penal a Fones pero no fue advertida por el juez, frustrado por la falta de espacio, por los palos, por alguna pierna fortuita o por las manotas de Goñe, los players de Bocha patinaban en una cancha mojada que quedaba totalmente abierta para la contra. El golero rayado le tapó el tercero a Busso mientras la defensa de Yupanqui se multiplicaba para despejar, Pessolani, Fones y Césaro pateaban de todos lados, Goñe –figura indiscutible del partido– seguía quemando los guantes y el tiempo se agotaba. Pero Abrazo tuvo el mérito de no caer en la desesperación y de seguir buscando por todas las formas posibles: hasta que, en una de las pocas combinaciones limpias de la noche, los dioses del fútbol le sonrieron a un Césaro que logró entrar limpio por derecha y fulminar al enorme guardameta rival con un muy celebrado bombazo al primer palo. Casi no quedaba tiempo para más. Fue triunfo merecido para Abrazo, necesario para seguir creyendo pero a la vez conseguido en el último instante de un trámite que se le complicó demasiado, como a la vez un partidazo defensivo de los muchachos de Yupanqui.

Como la llovizna no disminuía, el capitán-DT ordenó seguir la charla post-partido en la concentración. Entre pizza y pizza, tal vez animado por la cerveza o emocionado por su regreso al gol, el joven Pessolani sorprendió al plantel con una vorágine de confesiones explosivas: su escasa resistencia al picante, su pasión por la ensalada y la bachata, haber llorado como una nena con “Propuesta indecente” o una turbia noche en Coco Bongo en la que el goleador implacable, en vez de a la red, “casi casi casi casi… casi” le acierta al travesaño. Tras una anécdota berlinesa del chef Correa, preguntó: “¿En esa época ya había caído ‘la muralla’?”. Y luego disparó la bomba que –rumorean los periodistas partidarios de Abrazo– puede costarle el banco en los próximos partidos: “Bocha, ¿vos naciste en el ‘60, no?”.

Las últimas fechas del PFE están llenas de sorpresas.

Por El asesor Pirincho